Próxima estación: Vivir para Jesús.

Luis, es uno de nuestros estudiantes, que con gran aprovechamiento, nos ha dado muchas alegrías durante este curso. Este gesto que véis en la foto es parte de esos momentos que hacen ver a todos la alegría de haber pasado por una etapa inolvidable en su vida con el firme deseo de darle continuidad. Un año estudiando la Palabra de Dios en Centro Sarepta es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu vida o en la vida de personas que te importan, facilitándo la posibilidad de hacer crecer en la fe, conocer más de cerca a Cristo y hasta promover futuras vocaciones de servicio a la Iglesia en tu vida o en la vida de otros. Quizá tu no dispongas de ese tiempo, ya sea como individuo o como iglesia, pero puedes hacer posible que alguien lo haga y con ello colabores en transformar después la vida de tu comunidad por medio de lo que Dios hace con personas como Luis. No importa que seas joven o mayor, Sarepta te espera para el nuevo curso y así poder ver dibujado en tu rostro la misma sonrisa y gozo de espíritu. Esto es posible porque en la medida en que nos acercamos a la Palabra de Dios, nos estamos acercando a Dios mismo, permitiendo que el Espíritu Santo trabaje con nosotros. Creedme que la vida cambia cuando le damos lugar a Dios en medio de nuestro ‘ruido’ o nuestros ‘ruidos’ diarios. Serena nuestro espíritu, lo llena de vida, encuentras sentido a tu vida e incluso a la hora de definir lo que deseas hacer en esta vida, porque Dios está ahí ayudándote a aclararte. Alimentarte de la Biblia te da una nueva perspectiva de la vida y te hace tomar aire puro para después continuar el camino en tu vocación hacia la humanidad. Mientras no vislumbramos a Dios nada sabemos acerca de nosotros. Entendemos como cristianos, que sin ese otro que está frente a nosotros, Jesús, no sabemos ni quienes somos ni hacia dónde vamos y no saberlo esconde uno de los peligros más grandes de la vida: Vegetar sin sentido, en una interminable y desordenada espiral que nos estará amenazando continuamente, haciendonos sentir mal con nosotros mismos y hasta con los demás. Es tiempo de tomar el “toro por los cuernos” y afrontar que puedes cambiar tu vida, si le quieres dar esa oportunidad a Dios. ¡Ven a Sarepta!

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