¿Que habrá tras esta puerta que se te abre?

¿Cuántas veces le hemos pedido a Dios que nos abra una puerta cerrada que no podemos abrir? El apóstol Juan en el libro de Apocalipsis nos muestra su llanto mismo por un sello que no es capaz de abrir ni tampoco encuentra quien se lo abra para desvelar el misterio del futuro que trata de aclarar o de mostrar a la iglesia en un lenguaje dificil de comprender para los legos en la teología y también para éstos. Sí, Dios tiene la llave de eso que te preocupa. La tiene justo en su bolsillo y no podrás quitársela jamás. Por alguna razón, Dios abre o cierra puertas y hasta ventanas que pueden perjudicarnos a la larga o la corta. Así que, mientras la puerta no esté abierta, es mejor esperar o explorar otras opciones de vida o de circunstancias. Dios es el que abre puertas y ninguno las cierra y cierra y ninguno las abre. Creo, sinceramente, que muchos de nosotros estamos demasiado preocupados con cosas legítimas que nos distraen de algo que Dios quiere que consideremos. ¿Acaso Dios nos quiere dar la oportunidad de dedicarnos a nosotros para ayudar a otros? ¿Podría ser posible que el Dios al que pedimos por ayuda y una salida no nos la de para que podamos dedicarnos a los demás? Entonces, será el momento de vender todo lo que tenemos para seguirle a Él. Será el momento en el que dejemos de preocuparnos de nosotros mismos para que nos demos, en su nombre, a otros. Sarepta quiere ayudarnos a descubrir por medio de la Palabra de Dios, ese misterio tras tu puerta y lo va a hacer enseñándote a vivir por los demás. Será justo en ese momento, consciente o inconsciente de ello, que te habrás convertido en un misionero. El misionero es único. No hay uno igual que otro. Los modelos de misión o las vidas de otros misioneros no podrán ser tu modelo exacto, porque cada llamamiento a la misión atiende a una nueva situación, única e intransferible, como tú mismo, como tú misma. Dios te llama a conocer su Palabra, para darla a los hombres que te rodean, a la iglesia en la que te encuentras, al barrio en el que vives, o incluso a lugares lejanos que jamás imaginaste. Muchos se conformarán con ver alguna belleza tras la puerta, pero Sarepta quiere que tu seas el que se atreva a entrar y mirar hasta el final, al lado de Cristo, incluso quedandote a vivir en ese lugar dando testimonio de lo que Dios ha hecho contigo. Jesús te invita ¿Vas a quedarte fuera o quieres ver lo que hay dentro?

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